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Santiago Roncagliolo recibe el galardón de manos de Jesús de Polanco El escritor ha sido premiado por la obra Abril rojo, relata un duelo entre psicópatas y perdedores, "dos figuras que siempre me han obsesionado", dice el autor, y retrata la última época más salvaje de Perú con lecciones extrapolables. "Cuando la guerra contra el terrorismo se ha vuelto global, nos preguntamos cuánto hay que matar para que no haya más muertos, cuántas libertades hay que restringir en nombre de la libertad".
El acto de entrega del premio dotado con 175.000 dólares y una escultura de Martín Chirino tuvo lugar en la sede del Grupo Santillana. "Si hace dos años me hubieran dicho que iba a estar aquí sentado, delante de toda esta gente a la que admiro, no lo habría creído", aseguró el escritor peruano.
El presidente del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, que entregó el premio, elogió la novela: "Explora un episodio terrible de la historia del Perú de una forma tan interesante que se lee mejor que muchos reportajes periodísticos", aseguró.
Después, Polanco le pasó la palabra al escritor colombiano Antonio Caballero, sentado en la misma mesa en la que también estaban Emiliano Martínez, presidente del Grupo Santillana, y Juan González, director editorial, que leyó el acta de un galardón al que se han presentado este año 510 originales, de los que se seleccionaron siete para un jurado que encabezó la escritora mexicana Ángeles Mastretta.
Abril rojo ganó la partida. Ayer fue el día de gloria de Roncagliolo, que se presentó en Madrid con su desparpajo andino, su sonrisa deslumbrante y una camisa negra. De esa guisa, confesó a todos su estado de ánimo ante lo que se le viene encima: una gira por toda América con la novela a cuestas. "Estoy aterrado", dijo. El libro, que será presentado ante el público hoy a las 20.00, en la Casa de América de Madrid.
"Siempre me han obsesionado dos figuras: los psicópatas y los perdedores", comenzó a leer Roncagliolo. "Los psicópatas están dispuestos a ignorar cualquier norma de convivencia para satisfacer sus apetitos. Los perdedores, de tanto respetar las normas, no satisfacen ni siquiera sus necesidades emocionales básicas. Esta novela es un enfrentamiento entre ambos".
El perdedor no es otro que Félix Chacaltana Saldívar, fiscal adjunto de Huamanga. Cree en la ley y el orden y sabe recitar de memoria el Código Civil. El psicópata es un asesino que disfruta con el sangriento arte de descuartizar y aprovecha las tripas de sus víctimas para esculpir figuras de Semana Santa.
Entre ellos dos hay un mundo lleno de líneas difusas entre las que caben dos palabras que cambian su significado radicalmente con la letra del medio: el honor y el horror.